Dr. Regina Henkel
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Dr. Regina Henkel

Las empresas intentan evitar los microplásticos

Microplásticos: la industria del deporte quiere ser más limpia

La industria del deporte busca soluciones para evitar el vertido de microplásticos en nuestras aguas interiores y océanos. Los primeros productos ya están disponibles y son un ejemplo de sostenibilidad. Pero aún es necesario investigar mucho, la industria del deporte no puede resolver el problema por sí sola.

¿Qué es el microplástico?

Los microplásticos son polímeros sintéticos sólidos e insolubles -plásticos- que tienen un tamaño inferior a cinco milímetros. Apenas son visibles a simple vista y se han encontrado en lagos, ríos y océanos, incluso en los sedimentos del fondo de las masas de agua, hasta en las profundidades del mar y en regiones marinas remotas como el Ártico. Según Greenpeace, apenas queda una masa de agua en el mundo que no esté "contaminada por el plástico".

Microplásticos: un problema mundial

El problema: las diminutas partículas de plástico ya no pueden eliminarse del medio ambiente. Son insolubles en agua y difíciles de degradar. La degradación química completa puede tardar varios cientos de años. Y, por supuesto, se los comen los animales y otros organismos y, por tanto, entran en la cadena alimentaria humana.

Estas sustancias son especialmente problemáticas

Todavía no está claro de dónde proceden exactamente los microplásticos ni cómo llegan al agua. Sin embargo, varios estudios internacionales han llegado a la conclusión de que los textiles basados en fibras sintéticas desempeñan un papel importante en este sentido. Los materiales de vellón de poliéster se ven especialmente afectados. Durante la producción y el lavado doméstico de los textiles de fibra sintética, se liberan partículas de microplástico -según la observación- que no pueden ser retenidas completamente por las plantas de tratamiento de aguas residuales.

"Se supone", explica Nicole Espey, de la Asociación Alemana de la Industria de Artículos Deportivos (BSI), "que alrededor del 95% de las microfibras son interceptadas en las plantas de tratamiento de aguas residuales de este país, pero alrededor del 5% pasan de largo". En otros países, incluidos los países productores, el porcentaje puede ser mucho mayor.

"TextileMission" saca una conclusión clara

BSI participó en el proyecto de investigación multidisciplinar de tres años "TextileMission", que comenzó en septiembre de 2017 y fue financiado por el Ministerio Federal de Educación e Investigación (BMBF) con unos 1,7 millones de euros. El catálogo de medidas era amplio. Espey: "Hay que averiguar cuál es la cantidad real de microfibras que se liberan durante el lavado, hay que encontrar alternativas para el poliéster textil y encontrar mejores técnicas de retención en las depuradoras o lavadoras".

Además de la BSI, participaron en el proyecto de investigación las empresas Adidas, Polartec, Vaude, Henkel, Miele, la Universidad de Ciencias Aplicadas de Niederrhein, la Universidad Técnica de Dresde y WWF Alemania. El European Outdoor Group (EOG) también ha colaborado con biov8tion y la Universidad de Leeds en la lucha contra la contaminación por microfibras en el marco del proyecto en curso del Outdoor Industry Microfibre Consortium.

TextileMission presentó sus conclusiones en febrero de 2021. Se calcula que entre 2,5 y 59 kg de microplásticos por cada cien mil habitantes entran en el medio ambiente a través de las plantas de tratamiento de aguas residuales. Para reducir esta cantidad, los actores del proyecto de investigación presentan dos enfoques: Una de ellas es el uso de procesos de tecnología textil para producir tejidos con menos emisiones. El segundo enfoque consiste en apostar más por las fibras naturales para ofrecer textiles sostenibles a largo plazo que se produzcan de forma respetuosa con el medio ambiente y no causen ninguna contaminación adicional al lavarse y eliminarse.

La evolución del mercado es prometedora

Varias marcas deportivas ya están reaccionando y presentando los primeros productos optimizados. Por ejemplo, Vaude, junto con el productor de tejidos italiano Pontetorto, presentó el primer vellón biodegradable "Biopile " a principios de noviembre de 2017. Una construcción especial del tejido evita el desprendimiento de microfibras durante el lavado y el uso. Si las fibras se liberan, la cara interna y rugosa del tejido no es de poliéster, sino 100% de fibra de celulosa de madera Tencel de Lenzing, que también es biodegradable en agua de mar.

Tatonka también presenta los primeros productos Biopile de Pontetorto para la próxima temporada primavera/verano 2019. Un menor número de costuras también debería ayudar a reducir la cantidad de residuos de corte que pueden acabar como basura en el agua. Polartec, el mayor productor de vellón del mundo y socio del proyecto de investigación, también presentó sus primeros proyectos en otoño de 2018.

In der Green Shape Collection HW 2018/19 verwendet Vaude erstmals Biopile-Fleece die weniger Mikrofasern freisetzen und biologisch abbaubar sind.

Corre por los océanos: una campaña para la protección del medio ambiente

Adidas colabora con la organización neoyorquina de presión medioambiental Parley for the Oceans desde 2015 y, desde entonces, ha lanzado con creciente éxito las series de zapatillas Adidas Parley, algunas de las cuales fueron fabricadas con residuos plásticos del océano. Los productos van acompañados de amplias medidas de marketing, como la"Carrera por los Océanos", que tuvo lugar en mayo de 2022.

Solución para los consumidores

Una de las primeras innovaciones de productos pragmáticos sobre el tema de los microplásticos vino de la mano de la start-up berlinesa Guppy Friend. El consumidor debe poner todos los textiles que pierden fácilmente las fibras en la bolsa de lavado Guppy Friend. Por un lado, se supone que la bolsa libera menos fibras de los tejidos, pero sobre todo, se supone que el tejido denso evita que lleguen a las aguas residuales.

El problema es, sin embargo, que la bolsa de lavado hace recaer la responsabilidad en el consumidor, que debe deshacerse de los microplásticos con cuidado para evitar que acaben de nuevo en el agua.

Eine pragmatische Übergangslösung: Der Waschbeutel von Guppy Friend verhindert, dass Mikrofasern ins Abwasser gelangen.
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